jueves, 8 de enero de 2009

mi unico mundo es el que tu pisas

Desde el descansillo de mi terraza abierta hacia los oscuros cielos de mi mundo, mantengo siempre en el mismo lugar mi viejo y pequeño telescopio. Con su trípode ya corroído por el tiempo, su robusto tubo ya envejecido por el paso de los años, observo las estrellas y el espacio. Una infinita oscuridad veía yo en los cielos, mientras que el agua de las tormentas caía sobre mí en mi pequeño y oscurecido mundo. Pasaron años en los que solo pude ver oscuridad y estrellas lejanas que, de pronto, dejaban de brillar y volvía a oscurecerse todo el cielo astral.

Entonces, un día, mientras una tormentosa lluvia de agua tan gélida como el mismísimo hielo, observaba tras el telescopio cubierto por una pequeña capa que ocultaba mi cuerpo al agua helada, lo vi. En la lejanía de la oscuridad espacial, rodeado por negros agujeros se encontraba un planeta extraño, nunca antes visto por mis ojos. Tan extraño y exuberante era que no me importaba que lloviese o granizase, helara o el mundo se fragmentara. Mi vista estaba fija en aquel brillante y verde planeta donde la vida podía verse brotar de los húmedos suelos mojados por algo que en mi planeta era desconocido… borrado… desaparecido… algo llamado como felicidad. Sabía que aunque lejos e imposible estuviera aquel planeta, mi misión, mi única ilusión en mi vida era salir de este planeta lleno de grises tormentas y negras sombras. Lejos y casi imperceptible para el ojo humano, pero yo quería llegar. No me importaba si mi fortuna encerrada necesitara para poderme marchar, no me importaba si tenía que abandonar mis grandes riquezas, mis únicos logros… mi futuro… solo quería estar allí, junto a los seres que vivían en aquel lugar. ¿Porque preocuparme por mis cosas si lo único importante para mí en el negro y peligroso universo es aquel lejano planeta?…

3 comentarios:

Candela dijo...

lalalá... tan bonito como en tu fotolog xDxD
bsos!

akamanta dijo...

q bonita narracion
llena de nostalgia de algo q no paso pero q uno conoce la felicidad, la libertad

lagarto borracho dijo...

Hagas lo que hagas en la vida.
Te dediques a lo que te dediques.
estés con quien estés.
¡No dejes de escribir nunca!