jueves, 3 de enero de 2013
Vampire
viernes, 7 de diciembre de 2012
Dejar atrás
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Oscuras Golondrinas
lunes, 26 de noviembre de 2012
Canción de Fuego y Hielo
sábado, 24 de noviembre de 2012
Maldito
viernes, 23 de noviembre de 2012
Sueños Rotos
jueves, 22 de noviembre de 2012
Castillo de Arena
martes, 20 de noviembre de 2012
Perdido en la oscuridad
miércoles, 30 de noviembre de 2011
El choque del amor
Hoy la luna brilla, hoy hay luna llena. Embobado, me quedo mirándola durante varias vueltas de reloj. No pienso, no sueño, no hago nada más que observar. Veo cada imperfección de la superficie lunar, cada sombra, cada reflejo del pequeño astro. Parece tan cercano que no puedo llegar a imaginar la distancia que me separa de ella. Casi, alzando la mano la puedes tocar y a la vez, en ocasiones, ni la puedes ver de lo distante que esta. Cuando esta la observo, cuando no, la añoro. Cuando esta oculta, la busco; y cuando intenta compararse con el sol, la elijo a ella.
Al igual que nosotros, ella crece y muere, pero vuelve a renacer. Suspiro por morir y renacer. Por volver a cometer errores y aciertos de cero. Por seguir mi camino sin que nada me detenga… pero no es así. No soy la luna, ni siquiera una lejana estrella, y mucho menos, el sol. Soy un cometa que vaga por el cielo. Surca el espacio de un sitio a otro enredando en constelaciones, jugueteando con orbitas, atravesando asteroides mas pequeños que yo, rozando el polvo de las nebulosas… cada choque, cada encuentro, cambia mi trayectoria, mi camino… mi destino.
Pero como con la luna, también poseo un principio y un fin. Mi comienzo es una insonora explosión, un estruendoso choque… un sinfín de causalidades promediadas por un recóndito destino. Pero a lo que mas temo, es a mi fin. Puede ser poco a poco, puedo enredarme en alguna orbita y acercarme poco a poco, como un cazador a su presa hasta chocar, hasta caer del cielo y penetrar en el inexplorado planeta. Desde las primeras vuelvas observas tu destino, tu final. Te atontas y caes en sus brazos. Poco a poco vas adentrándote en su mundo, cada vez mas deprisa, ganando velocidad, ganando ilusión por caer y formas parte de un todo. Un todo mucho más grande que ambos separados.
También un final mas rápido pero no menos emotivamente potencial, es caer sin orbita, chocar directamente, fugazmente. Dos desconocidos unidos por una explosión. Una explosión que surge del corazón y se proyecta en la mirada, en cada unos de los movimientos que nos empujan a estar juntos… hasta finalmente… acabar unidos.
Pero por desgracia, pensamos en chocar, pensamos que caemos con tanta seguridad que de repente algo nos empuja y nos expulsa en el ultimo segundo… alejándonos de nuestro planeta, de nuestro final. Grados de inclinación, misterios si explicación, circunstancias ajenas que nos rebotan y echan, que nos empujan y manipulan… que nos matan y exterminan… observamos desde la lejanía, con ojos llorosos que la distancia aumenta… pensamos en alargar nuestros brazos y cogernos pero es inútil… las fuerzas nos lo impiden… nos lo niegan… nos lo prohíben… únicamente se espera recorrer el universo de nuevo… siguiendo la misma orbita, para poder reencontrarnos de nuevo y al fin, chocar el uno sobre el otro. Para al fin, ser uno solo. Para poner fin a cada una de nuestra existencia y crear una nueva de nuestros cuerpos unidos por aquella colisión soñada que un día nos arrebataron y que millones de años hemos deseado tener.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Demuéstrame si vivo o sueño
Surcas el cielo como una rayo, un haz luminoso que ilumina el techo celeste como una estrella. Desde el suelo puedo escuchar como tus alas cortan el viento, como silba el aire a tu alrededor mientras acaricias las nubes, subiendo y bajando por aquellas alturas que jamás podre tocar. Vuelos perfectos combinados con una noche cerrada. La oscuridad te oculta, te mantiene segura, y únicamente, cuando sales de entre las nubes y la luna esta llena, puedo ver tu silueta, puedo imaginar tu color y puedo sentir tu mirada.
Dicen que solos eres un sueño. Dicen que eres mi desconexión del mundo creada por mi imaginación. También dicen que eres un ángel, aunque también un demonio. Que ayudas y aniquilas, que salvas y exterminas… que eres bella, que eres hostil; que lanzas fuego y pero nadie te ve, como yo te vi.
Unos ojos grandes, profundos, oscuros. Una sonrisa tan perfecta que seria imposible de describir, tus manos eran suaves, y aunque frías, no quería soltar. Y cuando te abrazaba, sentía tus alas pegadas a tu espalda, acariciándome las manos con lo que tal vez fueran plumas, escamas…. No puedo decir que fuera real, puesto que no duro mucho tiempo el momento en que estuvimos los dos cara a cara, tal vez fuera un sueño, un sueño de esas largas noches de mirar al cielo esperando que algo apareciese.
Te vi una vez, ya sea en la realidad en mis fantasías, y solo te pido que vuelvas. Déjame verte una ultima primera vez, déjame acariciarte únicamente una vida entera, déjame sentir tu frio para necesitar mi calor, déjame verme vivo en tus ojos porque solo los tuyos me despiertan. Solo te pido que vuelvas a demostrarme si eres mi sueño o mi vida, porque convertiré mi vida en un sueño y mis sueños serán mi vida.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Fantasmas
Observo la lluvia caer. Miles de gotas salpican el suelo. Los pequeños riachuelos corren por las aceras y carreteras hasta llega a las alcantarillas y donde se pierden con las hojas ya secas del otoño en una profunda oscuridad. Apoyo mi mano sobre el cristal, lo noto frío. Mi cabeza arde como el interior de una maquina llena de engranajes que funcionan a pleno rendimiento, llevando al extremo su potencial, elevando tanto la temperatura que las piezas que lo componen empiezan a derretirse y a caer de sus ejes creando una explosión que inunda mi mente. Intento que el frío del cristal mengue el dolor sin llegar a lograrlo.
Cierro los ojos y escucho la lluvia. Como una cortina invisible que se mueve con el viento mis recuerdos aparecen y se desvanecen una y otra vez, a son del sonido del reloj de pared que me observa como un búho de grandes ojos en la oscuridad de mi habitación. Fantasmas que me gritan con voz callada. Fantasmas de mirada perdida. Lo que hice y lo que pude hacer. Lo malo y lo peor. No soporto más y abro los ojos. Miro como la gente corre, se tapa y se cubre para no sentirse tan inundados como yo; los coches, sucios por el barro y el agua de las calles, alumbran la oscurecida calle. Se empieza a echar la noche.
No consigo aclarar mis ideas. Por un lado, aquellos fantasmas que con tanta fuerza se me aferran a cada uno de mis pensamientos transformándolos en pesadillas, por otro, aquellas acciones que me han llevado a esto, una simple decisión, sin pensar tal vez, pensada demasiado probablemente. La ira, el amor, el odio, la pasión… todo se mezcla dando una reacción toxica que inunda mis venas, matando los restos de corazón que aun sobrevivían.
Siento la espalda dolorida de cada uno de los latigazos que el destino me concede como don, como gracia y como venganza. Me guiña un ojo, me sonríe y me vuelve a fustigar, saltando de mi cuerpo la piel y la sangre que intentan huir de tal atroz acción. Lagrimas negras caen del enrojecido lagrimal pero, de pronto, se detienen. Ya no me quedan mas lagrimas que derramar por el dolor. Continúa y mis gritos callan. Tampoco contengo más. La presión del cuero quemado aumenta, pero también dejo de sangrar, pero en este caso, aun siento el correr de la sangre por mis venas. Cansado del dolor, del sometimiento, soy capaz de romper las cadenas que me atan este camino y me levanto, el sudor aun gotea de mi frente como la lluvia del exterior. Miro fijamente a mi destino, y con la mas pasividad de mis palabras, le niego la existencia, le niego el derecho a la vida, se la arrebato y camino sobre su cuerpo muerto. Las voces desaparecen. Los fantasmas, los latigazos se desvanecen poco a poco… hasta poder sentir de nuevo el aire a lluvia. Abro los ojos y vuelvo a ser yo. Vuelvo a ser libre. Vuelvo a ser un hombre sin destino escrito.